
Resumen Teoría de Alfred Adler.
Introducción
.
Parte I
Según Adler existe únicamente una pulsión o fuerza motivacional detrás del comportamiento y experiencias de cada individuo. Constituye entonces un deseo por desarrollar al máximo los potenciales de cada uno con el fin de llegar a la meta ideal de vida transformada en la búsqueda de la perfección.
A pesar que la perfección y el ideal son por naturaleza dos metas que denotan positivismo; desde el punto de vista psicológico estas son consideradas fines negativos ya que, por definición, son metas inalcanzables. Esto trae como consecuencia que muchas personas viven triste y dolorosamente tratando de ser perfectas, algo utópico, por supuesto. Adler, por su parte, considera que puede haber elementos positivos en esta posición, tema que se tratará más adelante.
El afán de perfección no fue la primera frase que utilizó Adler para designar a esta fuerza motivacional. Recordemos que su frase original fue la pulsión agresiva, la cual surge cuando se frustran otras pulsiones como la necesidad de comer, de satisfacer nuestras necesidades sexuales, de hacer cosas o de ser amados. Sería más apropiado el nombre de pulsión asertiva, dado que consideramos la agresión como física y negativa. Pero fue precisamente esta idea de la pulsión agresiva la que motivó los primeros roces con Freud. Era evidente que éste último tenía miedo de que su pulsión sexual fuese relegada a un segundo plano dentro de la teoría psicoanalítica. A pesar de las reticencias de Freud, él mismo habló de algo muy parecido mucho más tarde en su vida: la pulsión de muerte.
Por otro lado, Alder también se enfocó en utilizar la motivación básica como la compensación o el afán de superación. Adler consideraba que los individuos pueden resolver sus propios conflictos, sean estos internos o externos mediante se logre compensar o superar estos conflictos o problemas.
A medida que Alder desarrollaba su teoría, observó la pugna cultural que se dio entre hombres y mujeres, lo cual detallaba la ventaja de ellos sobre ellas, y el deseo grande que las mujeres aspiraban al igualarse o superar al género masculino. Demandando agresivamente los mismos derechos y privilegios que ellos tenían.
Finalmente, Alder planteó el afán de superioridad como motivador del ser humano en su vida cotidiana. Esto significó tanto el deseo por ser mejor como el de superar a otros. Que al salirse del control podían considerare afanes dañinos.
Introducción
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Parte I
Según Adler existe únicamente una pulsión o fuerza motivacional detrás del comportamiento y experiencias de cada individuo. Constituye entonces un deseo por desarrollar al máximo los potenciales de cada uno con el fin de llegar a la meta ideal de vida transformada en la búsqueda de la perfección.
A pesar que la perfección y el ideal son por naturaleza dos metas que denotan positivismo; desde el punto de vista psicológico estas son consideradas fines negativos ya que, por definición, son metas inalcanzables. Esto trae como consecuencia que muchas personas viven triste y dolorosamente tratando de ser perfectas, algo utópico, por supuesto. Adler, por su parte, considera que puede haber elementos positivos en esta posición, tema que se tratará más adelante.
El afán de perfección no fue la primera frase que utilizó Adler para designar a esta fuerza motivacional. Recordemos que su frase original fue la pulsión agresiva, la cual surge cuando se frustran otras pulsiones como la necesidad de comer, de satisfacer nuestras necesidades sexuales, de hacer cosas o de ser amados. Sería más apropiado el nombre de pulsión asertiva, dado que consideramos la agresión como física y negativa. Pero fue precisamente esta idea de la pulsión agresiva la que motivó los primeros roces con Freud. Era evidente que éste último tenía miedo de que su pulsión sexual fuese relegada a un segundo plano dentro de la teoría psicoanalítica. A pesar de las reticencias de Freud, él mismo habló de algo muy parecido mucho más tarde en su vida: la pulsión de muerte.
Por otro lado, Alder también se enfocó en utilizar la motivación básica como la compensación o el afán de superación. Adler consideraba que los individuos pueden resolver sus propios conflictos, sean estos internos o externos mediante se logre compensar o superar estos conflictos o problemas.
A medida que Alder desarrollaba su teoría, observó la pugna cultural que se dio entre hombres y mujeres, lo cual detallaba la ventaja de ellos sobre ellas, y el deseo grande que las mujeres aspiraban al igualarse o superar al género masculino. Demandando agresivamente los mismos derechos y privilegios que ellos tenían.
Finalmente, Alder planteó el afán de superioridad como motivador del ser humano en su vida cotidiana. Esto significó tanto el deseo por ser mejor como el de superar a otros. Que al salirse del control podían considerare afanes dañinos.
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